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Las habilidades directivas en los pequeños-medianos municipios

Habilidades directivas

A los efectos del presente artículo, consideramos  pequeño-mediano municipio al que reúne alguna de las siguientes condiciones:

 

  • Municipios con población situada entre  5.000 y 50.000 habitantes.
  • Municipios de entre 2.000 y 5.000 habitantes cuyos puestos de trabajo a tiempo completo de la rama agraria no superen  el 20% del total.
  • Cualquier otro Municipio menor de 5.000 habitantes  con más de cuatro millones de recursos ordinarios de su presupuesto anual.
  • Agrupaciones y mancomunidades de Municipios que reúnan alguna de las características anteriormente señaladas.

 

 

Es difícil estimar con exactitud el número de Municipios que reúnen  alguna de las características anteriores, dada la inexistencia de datos  estadísticos consolidados y   fiables sobre los puestos de trabajo de la rama agraria y el volumen de los recursos ordinarios  de sus presupuestos. No obstante, de acuerdo con nuestra experiencia y del examen de numerosos datos e informaciones dispersas, podemos estimarlos en un número situado entre 1.400 y 1.600 Municipios, con una población aproximada de 17 a 17,5 millones de habitantes

 

Las habilidades directivas han de partir del análisis organizativo de los pequeños-medianos Municipios. La escasez de recursos personales, materiales y económicos conforman la función directiva, en estos Municipios, más como la función de resolver crisis que  la de planificar y prever. Esta tensión entre la  función de planificar y la realidad de las crisis permanentes exige también la polivalencia  de la función directiva. Se aleja de la realidad el mito del directivo local planificador y previsor, con un magnífico cuadro de control y todos los procesos de decisión normalizados. Al mismo tiempo, se precisa del directivo que, siendo capaz de vivir en el desequilibrio y  en la crisis cuasi permanente, es capaz  de dar un nuevo enfoque a  los problemas, y de reinventar las realidades que, por añejas, no pueden ser cambiadas fácilmente a pesar de su obsolescencia.

 

La cultura de los Ayuntamientos en general y, especialmente, en  los pequeños y medianos municipios, está marcada por tres grandes bloques de tensiones/contradicciones: la de los políticos electos con los técnicos; la de los políticos y técnicos con los vecinos y, finalmente, la de los políticos y técnicos con las normas jurídicas.

La tensión entre políticos y técnicos es permanente y puede ser beneficiosa para la institución y los ciudadanos. Con frecuencia los intereses de políticos electos y de técnicos son contradictorios. Nuestro sistema legal separa nítidamente el gobierno de la administración en todas las esferas de la Administración, con excepción de la Administración Local. En clara contradicción con los principios de separación de Gobierno y Administración, la Ley de Bases de Régimen Local señala que el Alcalde dirige el gobierno y la administración  municipal. La Administración Local es la única en la que todos los actos administrativos han de ser dictados por políticos electos. Estas peculiaridades, junto con la cercanía del nivel político al técnico en los pequeños-medianos Municipios, crea tensiones que son inevitables y con las cuales debe aprender a convivir cualquier directivo local. Los valores que defienden la institución son los que  sin  evitar la existencia de esta tensión, permiten una mejor  prestación de los servicios públicos.

 

La tensión entre políticos y técnicos con los vecinos. Los pequeños-medianos Municipios son la administración que está más próxima a los problemas y demandas de los ciudadanos. Esta inmediatez, y la transparencia que de ello se deriva, suponen un importante foco de tensión para políticos y técnicos. Los errores de los cargos electos y las deficiencias de los técnicos promueven con frecuencia  la necesidad de trasladar responsabilidades de unos a otros. Esto, que es inevitable, forma parte de los valores de la institución. Saber  integrar las contradicciones que ello produce y evitar que las mismas hagan imposible la convivencia, forma parte de los buenos valores  de la cultura de los pequeños-medianos Ayuntamientos.

 

La tensión de los políticos y técnicos con las normas jurídicas. El desarrollo de las normas legales municipales a partir de la Ley de Bases  de Régimen Local de 1985 ha permitido que la contradicción entre eficacia y  cumplimientos de las normas casi haya desaparecido. Hoy el valor que permite avanzar a la institución es el que promueve la  integración de la eficacia y el cumplimiento de la legalidad. La misión de los técnicos es la de fomentar esta integración, sabiendo que todo lo que es razonable es legal, sin perjuicio de las posibles rémoras que los necesarios controles  de los procedimientos administrativos imponen. La mayor parte de la ocasiones, no es la norma la que impide una actuación razonable. Al contrario, es la deficiente capacitación técnica y legal de los responsables administrativos, o, en su caso, las injustificadas  pretensiones del gobierno local, las que suscitan la aparente contradicción.